La terapia cognitiva-conductual en el tratamiento del TOC

La terapia cognitiva-conductual (TCC) es una categoría de tratamientos psicológicos utilizados con éxito para el trastorno obsesivo-compulsivo. Esta terapia es la mejor forma de reducir permanentemente los síntomas del TOC. Está estudiado científicamente y muestra que realmente puede cambiar la actividad en el cerebro de una persona en el sentido de que a través del mismo se puede “reeducar” al cerebro.

El objetivo de la TCC es doble: cambiar pensamientos y a la vez comportamientos. La parte cognitiva incluye la identificación y análisis de los pensamientos irracionales, permitiendo afrontarlos. Por lo que hace a la parte del pensamiento, el terapeuta y el paciente trabajan unidos para cambiar los comportamientos compulsivos. Ello incluye técnicas como exposición y prevención de respuestas, también denominado Exposición y Prevención Ritual.

La exposición y prevención de respuesta o ritual tiene éxito de un 75 a 80 por ciento en cuanto a reducir los síntomas, haciendo el tratamiento más efectivo para el TOC. La persona que padece sentimientos obsesivos (TOC), experimenta extrema ansiedad y ello origina la ejecución de compulsiones que alivian momentáneamente esa ansiedad. Su objetivo es exponer a los que padecen TOC directamente a las obsesiones que les producen ansiedad y luego prevenir la actuación de rituales compulsivas para aliviar esa ansiedad. Es un proceso jerárquico. El terapeuta debe definir y clasificar sus miedos, desde los más perturbadores hasta los que lo son menos. Una vez hecho, se insta al paciente a exponerse a cada uno de los miedos tan pronto esté preparado para ello. El terapeuta jamás obligará a su paciente a efectuar ninguna acción que este no desee, ya que es preciso tener mucho cuidado en asegurarse de que el sujeto se encuentra listo para el siguiente paso. Debido a ello el proceso se alarga en el tiempo. El paciente de TOC aprende que la ansiedad en sí misma no es grave.

Debido a que el solo pensamiento de afrontar al miedo puede ser disuasorio por parte de muchos pacientes, algunos se preguntan si es posible evitar una parte de la terapia. La terapia cognitiva sola puede ser útil si un paciente es incapaz de participar en los ejercicios, pero la parte del tratamiento del comportamiento es la clave del éxito.

El terapeuta asignará tareas para que las lleve a cabo el paciente y evaluará el proceso de los síntomas para asegurarse de que va mejorando. El terapeuta estimulará de alguna manera al paciente ya que quizá necesite que se le dirija para conseguir una mayor efectividad en el tratamiento, pero no más de lo que el paciente pueda controlar. Es un proceso difícil pero muy efectivo y gratificante.

Debido a que no todos los terapeutas poseen las enseñanzas especializadas sobre las técnicas de comportamiento, las personas con TOC deberían elegir a un profesional de salud mental con cuidado antes de iniciar un programa de tratamiento, asegurándose de poseer la suficiente experiencia por lo que hace a los tratamientos con técnicas de comportamiento para trastornos de ansiedad. Es común encontrar personas con TOC que han asistido a terapias psicodinámicas sin observar efectividad ni mejoría alguna durante largo tiempo. Incluso debería evitarse un terapeuta cognitivista sin la suficiente experiencia en el trato del comportamiento.

Las personas que siguen un tratamiento correcto deberían empezar a ver su mejoría después de unas pocas sesiones de terapia cognitivo-conductual, aunque el proceso es muy lento.

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