Una historia real de trastorno obsesivo compulsivo

Una mujer pasaba horas cada tarde removiendo entre el contenido de la papelera para asegurarse de que no contenía nada valioso. Cuando se le preguntaba qué estaba haciendo, admitía: “no tengo ni idea, no poseo nada valioso”.

La persona suele reconocer que los pensamientos o comportamientos no tienen sentido o son excesivos. No obstante, el impulso de llevarlos a término es tan potente que no tiene más remedio que realizarlos.

El TOC se caracteriza por pensamientos recurrentes y perturbadores (denominados obsesiones) y/o comportamientos ritualizados que la persona se siente obligado a efectuar (compulsiones). Las obsesiones pueden tomar también forma de imágenes intrusivas o impulsos no deseados. La mayoría de pacientes sufren tanto obsesiones como compulsiones, pero una minoría (sobre un 20 por ciento) tienen solamente obsesiones o solamente compulsiones (sobre un 10 por ciento).

La persona con TOC, por lo general, intenta eliminar de forma activa o neutralizar la obsesión mediante la realización de compulsiones o evitar situaciones que puedan originarla. En la mayoría de los casos, las compulsiones sirven para reducir la ansiedad. Sin embargo, no es infrecuente que las compulsiones por ellas mismas generen ansiedad, especialmente cuando se convierten en apremiantes.

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